COACHING : AYÚDATE A AYUDARTE

COACHING: AYÚDATE A AYUDARTE

Son muchas y muy variadas las definiciones de Coaching. Seguramente también las que hayas oído últimamente ya que sigue siendo una profesión bastante actual. Es por ello que me gustaría comenzar este artículo con todo el rigor que contiene la definición de ICF (International Coach Federation), que es también la primera que redacta Isabel Aranda en su libro Manual del Coaching: “Es la relación profesional continuada que ayuda a obtener resultados extraordinarios en la vida, profesión, empresa o negocios de las personas. Mediante el proceso de Coaching, el cliente profundiza en su conocimiento, aumenta su rendimiento y mejora su calidad de vida”.

Ahora bien, imagina que hoy comienzas un proceso de Coaching: Vas con tu vehículo al lugar en el que has quedado con tu Coach y al llegar simplemente te dice: “Ven, monta en mi coche, nos vamos.” De manera casi automática obedeces las instrucciones esperando que tenga alguna explicación lógica, pero lo único que recibes de él es un: “Ponte el cinturón.”

Tu Coach, al cabo de un rato conduciendo, te indica que mires para atrás. “¿Qué ves?” Al girarte ves tu coche, es el coche que va justo detrás.

– ¡Pero si es mi coche! – comentas.

– Sí, ¿Y… qué más ves?

– Pues que lleva las luces encendidas y es de día. Yo nunca las enciendo. Aunque a decir verdad el coche queda mucho más bonito con las luces.

– Aham, – dice tu coach.

-Y, por cierto, ¿quién lo conduce? – Y continuas- No se ve muy bien porque como tiene los cristales tintados por arriba no soy capaz de distinguir al conductor.

– No te preocupes, es un amigo, tu coche está en buenas manos. – Te dice el Coach en tono tranquilizador.

Tras la conversación el Coach te invita a terminar la sesión, sales del coche, te montas de nuevo en el tuyo y conduces hasta tu casa con la firme idea de que lo que has hecho es una locura sin sentido que además te ha costado dinero y que no sirve para nada. No sirve para nada – te dices – pero voy a encender las luces del coche, que he visto que queda mucho más bonito si las llevo encendidas.

Ya en tu barrio, pitas a un amigo, es Marcos, el de la panadería, y no te saluda… ¿Estará enfadado conmigo? Ya es la tercera persona del grupo de amigos que no te saluda cuando les pitas… De hecho, hoy tenéis partido, como todos los últimos jueves de mes y no pensabas ir porque crees que están enfadados contigo. –“Aunque… ahora que pienso…” -te dices en voz alta- “Quizá no me haya visto, antes me he dado cuenta de que en este coche no se ve muy bien quien va al volante.” Bajas la ventanilla y le saludas, su frase es: “¡Hola! No te había reconocido, esta tarde nos vemos en el partido, ¿no?”- Asientes y sonríes… sigues sonriendo. Ahora entiendes lo que habías leído acerca de que lo más valioso del coaching es lo que sucede entre sesión y sesión.

Con esta breve historia cotidiana me gusta explicar, en un lenguaje llano y cercano, lo que es en realidad un proceso de Coaching. Un buen Coach, un Coach con mayúscula, te dejará pensar, te dejará que llegues a tus propias conclusiones. Para ello te pondrá en una situación en la que la perspectiva con la que miras hacia tu vida sea diferente a la habitual, pues, como decía Einstein, “Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados”. Y por último respetará las decisiones que tomes desde la nueva perspectiva ya que nadie mejor que uno mismo para dirimir lo que más le conviene. Es tan bueno o más tomar las mismas decisiones (consciente de que el resultado será el mismo) como tomarlas diferentes.

Es por ello que los cambios de perspectiva suelen ser globales. Un proceso que persigue un objetivo profesional, rara vez no se ve entremezclado con temas personales y afectivos. Del mismo modo cuando se trabaja un objetivo personal, pueden aflorar objetivos laborales. No somos capaces de mirar desde fuera solo nuestra parte profesional, o únicamente nuestra parte afectiva. El pensamiento, el cuerpo y las emociones son todo uno en un proceso de este tipo.

¿TODO EL MUNDO PUEDE REALIZAR UN PROCESO DE COACHING?

La respuesta debería ser si, aunque no lo es. De hecho, muchos Coachs son Psicólogos o al revés y ellos pueden profundizar en este aspecto. Desde luego, el Coach, cuando ve que en el proceso hay un problema psicológico, debe derivarlo al especialista.

Otro caso en el que un proceso de Coaching no es para nada recomendable es cuando, por parte del cliente o coachee, no hay motivación ni compromiso para conseguir alcanzar su objetivo. Imagina que vas a ir a trabajar a China, y te planteas como objetivo aprender el idioma. Si para ti no es importante, en tu lista de prioridades no está de las primeras, y no piensas dedicarle tiempo y esfuerzo a conseguirlo, no va a haber planes de acción que cumplir. Otra cosa es que detrás de esto haya motivos que te impidan cumplir tus objetivos y esto sí que se puede trabajar como objetivo de Coaching.

Es bastante normal que el coachee no tenga definido el objetivo con el que realizar un proceso de Coaching: En ocasiones no lo quiere verbalizar, o no está suficientemente concretado. No hay problema en que las primeras sesiones se dediquen a separar el grano de la paja para valorar que es lo realmente importante para el cliente. Una vez definido el objetivo, el nivel de compromiso debe ser elevado, o no pondrá toda la carne en el asador. O, como decía un profesor que tuve durante mi formación como Coach, la carne que comas en una barbacoa será tan buena como el nivel de la calidad de la carne que pongas sobre ella. Si pones la mejor carne, tendrás los mejores resultados, y si no la pones tan buena, los resultados tampoco lo serán tanto.

NO HAY UNA VARITA MÁGICA

Desde luego, y tal y como explica la definición de ICF, en el proceso el cliente alcanza resultados extraordinarios, esto es, muy por encima de los resultados que podría obtener sin el acompañamiento del Coach durante el proceso.

Aunque cada proceso es único, las herramientas que se utilicen en el proceso no tienen porque funcionar de igual manera en un cliente que en otro, de hecho, una de las principales habilidades de un buen Coach radica en esa intuición a la hora de darle al cliente lo que necesita en cada momento. Recordemos que no siempre es fácil sincerarse con uno mismo, responderse preguntas incómodas, sacar a la luz los miedos, las creencias y todo aquello que nos acomoda impidiendo que salgamos a conseguir aquello que nos hemos propuesto.

Es por eso que no hay una varita mágica para hacer Coaching, y que no todos los Coachs pueden ser igual de eficaces con todos los clientes.

Otro aspecto muy amplio es el Coaching para empresas o Coaching de equipos, francamente útil en resolución de conflictos y consecución de objetivos, aunque esto daría para otro artículo.

¿CUÁNDO COMIENZO MI PROCESO?

Solo lo que hagas hoy puede mejorar todos tus mañanas. Si estás pensando en embarcarte en un proceso de Coaching, y quieres que este sea efectivo, haz estas tres cosas:

1.- Define aquello que quieres conseguir si es que no lo has hecho ya (a nivel personal, profesional, etc)

2.- Intenta conseguirlo, mide tu nivel de compromiso y motivación para alcanzarlo respondiendo a la pregunta: ¿Qué estás dispuesto a invertir (esfuerzo, tiempo, sacrificio, etc) para conseguirlo?

3.- Si tu compromiso en el punto anterior es tan elevado como para contratar el acompañamiento de un Coach, adelante. Contrata sus servicios y en muchos menos tiempo que si lo hicieras tu solo, te darás cuenta de que tu coche con las luces encendidas es mucho más chulo, y de que si no te saludan es porque no se te reconoce, no hay ninguna conspiración contra ti.

Carlos Barrio

CARLOS BARRIO es ingeniero Químico por la Universidad de Valladolid, especializado en gestión de proyectos y de equipos. Masther Thesis en Chemical Engineer por la U. de Wageningen (Paises Bajos), Máster en Desarrollo Directivo, Inteligencia Emocional y Coaching por la Escuela de negocios EAE Business School, Titulado en Arte Dramático por la EMAD (Escuela de Arte Dramático de Madrid).

Con más de 10 años en el ámbito de la empresa privada y multinacionales (gestión de grandes cuentas, consultoría, gestión de proyectos…) a nivel nacional e internacional, es emprendedor, fundador de El Arte de Ser Profesional, donde realiza formaciones en habilidades comunicativas, desarrollo de soft skills y herramientas de Coaching en empresas, universidades públicas/privadas y escuelas de negocios; actor, improvisador y monologuista con varios galardones a nivel nacional; guionista y creativo colaborador en teatro, radio, prensa y empresas. Ponente, conferenciante, maestro de ceremonias, presentador y conductor de galas y eventos tanto en España como en Latinoamérica. Coach personal, ejecutivo y de equipos.