LA CRISIS NOS IGUALA A TODOS Y ESO FOMENTA EL PENSAMIENTO CRÍTICO

LA CRISIS NOS IGUALA A TODOS Y ESO FOMENTA EL PENSAMIENTO CRÍTICO

Aunque lo más seguro es que no haya terceras elecciones, porque aunque algunos piensen que les interesa, la realidad empieza a demostrar que no, y más después de un previsible batacazo del PSOE en las próximas elecciones autonómicas que pueda hacer a Sánchez hincar la rodilla…

En tiempos de bonanza económica, de “vacas gordas”, el pensamiento crítico frente al neocapitalismo sólo era cosa de “profesores chiflados” (lo digo con cariño porque mi hermano es profesor). Pero, actualmente, hablando con gente perteneciente a distintos círculos de poder como dirigentes de izquierdas o regeneracionistas, periodistas y algún empresario con buen corazón te das cuenta de que ahora comparten el pensamiento crítico y el hartazgo del ciudadano medio.

La razón quizá sea que antes ellos pertenecían a la élite acomodada y ahora forman parte de la nueva clase media cuyos problemas han empezado a comprender, al fin y al cabo han heredado de tiempos de vino y rosas un “casoplón” cuya hipoteca ahora no pueden pagar o un cochazo que han tenido que vender porque no podían mantenerlo y su cabreo es proporcional al de la antigua clase media que a su vez ha pasado a ser clase baja. Es decir, todo el mundo ha bajado un peldaño socioeconómicamente y por eso el cabreo con el sistema es generalizado.

Hasta el mismísimo Juncker, flamante “abanderado” de la derecha europea, ha reconocido hoy mismo en el Parlamento Europeo que “Europa no es lo suficientemente social, y eso hay que cambiarlo” con fondos económicos. Por primera vez, su discurso empezó a parecerse al del socialista Schultz, lo que refuerza la tésis de este artículo, que la crisis está igualándonos a todos y extendiendo esta bendita “epidemia” de pensamiento crítico.

Me tomarán por loco, pero doy por buena la crisis y vivir un poco peor si eso sirve para que todos tomemos conciencia de que no vivíamos en el mejor de los mundos y empecemos a pensar en soluciones de cambio sostenibles a lo que hay. Al fin y al cabo, lo que nos llevaremos a otra vida o a otra dimensión no son las riquezas materiales, sino nuestro bagaje intelectual y lo que hayamos aportado.

Puede que mi visión les parezca demasiado “religiosa” o pensarán que he dejado de ser periodista para convertirme en un filósofo o en un estadista “low cost”, pero la razón por la que les digo esto es un poquito “parapsicológica”, o, si lo prefieren “trascendente”. Hace poco leí un testimonio que ha marcado un poco mis creencias.

Leí que una persona que había tenido una experiencia cercana a la muerte y que se encontraba en el hospital había “visto” a sus familiares en ésa situación. Por supuesto, eso se podía relacionar con lo de siempre, con “alucinaciones” del paciente por falta de oxígeno en el cerebro o algo parecido. Salvo por algo realmente increíble: Ese paciente dijo que había visto a todos sus familiares muertos pero que le había extrañado ver también a su hermana. Como él estaba hospitalizado no se lo habían dicho, pero precisamente su hermana había muerto en un accidente la semana anterior. Demasiado rebuscado para ser mentira, así que ya saben, pórtense bien en esta vida por si acaso. Una cosa es que estemos “de paso” en esta vida y otra muy distinta que no tengamos que rendir cuentas en otra dimensión.

Dejando está digresión estilo “Cuarto Milenio” aparte, volvamos a la economía. El 1% de la población tiene más riqueza que el 99% restante, lo que hace que ése 99% empiece a pensar socioeconómicamente de forma cada vez más homogénea, e incluso el 1% más rico empieza a sentirse culpable y a donar hasta el 100% de su fortuna a obras sociales o a colaborar con todo tipo de proyectos destinados al bien común.

Nadie dice que ésos emprendedores que se lo han ganado no vivan muy bien, pero sí sería justo pedirles que creen empleo, que generen actividad económica y que no acumulen riqueza porque los flujos económicos dejan de circular y ése 99% de la población restante estamos pagando las consecuencias. El verdadero cambio, la verdadera revolución se produciría cuando todo ése 1% de multimillonarios haga lo que propongo. ¿Lo harán? ¿Habrá presión social en ése sentido? Nadie lo sabe, así que esta vez no haré “quinielas” porque seguramente me voy a equivocar.

Pero no quiero pecar tampoco de optimista, no todo el mundo quiere imponer una regeneración efectiva de las instituciones y del sistema. Diego Carcedo, presidente de la Asociación de Periodistas Europeos, reprochaba en su facebook a Albert Rivera que exigiera al PP que convocara primarias y que criticara al PSOE que negociara con independentistas. También tachó a Rivera de “arbitro quisquilloso” que quizá “se lo había creído demasiado”.

Yo le contesté en su facebook lo siguiente: “Yo estoy de acuerdo con Ciudadanos en no hablar con quienes quieren romper España, simplemente porque su ideología atenta contra la unidad de España que hemos votado TODOS en nuestra Constitución. [Y respecto a lo del PP] pienso que hay que acabar de una vez con el funcionamiento poco democrático de los partidos, Ciudadanos además de hablar de regeneración intenta presionar para que de verdad se aplique y no se quede sólo en palabras, y éso es elogiable en tiempos de tanto postureo y falsedad, así que, desde el respeto, no estoy de acuerdo con usted”.

Con eso, yo no pretendía defender a Rivera, que se sabe defender solo, sino impulsar el cambio frente a un bipartidismo que es más de lo mismo y que se ha mostrado incapaz de sacarnos de una crisis permanente y de dar respuesta a los enormes desafíos actuales. Lo que pasa es que Rajoy sigue comportándose como si tuviera mayoría absoluta y parece ser que en el partido naranja consideran que el trato que han recibido en las negociaciones por parte del PP es manifiestamente mejorable. Si la generación de nuestros padres no quiere o no puede impulsar los cambios necesarios, tranquilos: Lo haremos nosotros.

Aunque muchos jóvenes estén (inmerecidamente) en paro o fuera de nuestro país, somos la generación mejor preparada de la historia, sólo tenemos que creérnoslo y, sobre todo, demostrarlo. Precisamente, como dice Rivera, muchas cosas que hicieron el PSOE y el PP está bien hechas y no hay que cambiarlas, entiendo que hay que agradecer a nuestros padres su sacrificio por España, pero ahora estamos en un escenario diferente y necesitamos otros actores políticos, la prueba es la crisis de liderazgo político que estamos viviendo en toda Europa, ha llegado el momento para un cambio generacional.

Los desafíos que vive hoy el planeta son de extraordinaria gravedad, y hace falta un estilo político más jóven, enérgico, diligente y agresivo, siempre eso sí bajo la atenta mirada de los “senior”.

De nada sirve que surjan nuevos partidos, que entre savia nueva al sistema, si no son capaces de llegar a acuerdos, porque no sólo no habrá investidura, sino que tampoco se podrán aprobar leyes de calado. Como se suele decir, “habría que pensar en las próximas generaciones, no en las próximas elecciones”.

Y hablando de elecciones, que haya unas terceras elecciones no garantiza que finalmente alguien vaya a poder formar gobierno, lo más seguro es que continuemos con el mismo problema, por los resultados no van a cambiar mucho aunque se dispare la abstención por el cabreo ciudadano de tener que ir a votar por tercera vez, sea en Navidad o no. La buena noticia es que en ésas elecciones “su voto vale más”, tiene más peso en el resultado final al haber menos participación, así que yo por lo menos no dudaría en ir a votar…

Aunque lo más seguro es que no haya terceras elecciones, porque aunque algunos piensen que les interesa, la realidad empieza a demostrar que no, y más después de un previsible batacazo del PSOE en las próximas elecciones autonómicas que pueda hacer a Sánchez hincar la rodilla…

Eso sí, como digo siempre, no se trata de sustituír este sistema por otro o de dinamitarlo como sostiene Podemos, sino de implementar medidas muy profundas que lo reformen de arriba abajo, que preserven lo que está bien hecho pero que extirpen de raíz los vicios del sistema, algo en la línea de lo que sostiene Ciudadanos creo que sería lo ideal, pero sin concesiones, con firmeza, precisión quirúrgica y determinación para obligar a la gerontocracia a permitir un cambio tranquilo pero estructural.

Es el momento de los estadistas y los servidores públicos, no de los gestores ni de los burócratas, que están siendo incapaces de hacer lo que resulta impopular o poco rentable electoralmente, pero justo y necesario, como se hizo en la Transición, aunque sean circunstancias distintas.

Pienso que Ciudadanos ha pactado tanto con PP como con PSOE no porque sean unos veletas o porque no tengan ideología, sino porque pretenden desbloquear la formación de gobierno por todos los medios, y por eso pienso que son el partido al que menos se le puede culpar de la actual situación. Por desgracia, ésa actitud constructiva no está siendo premiada en las urnas y no entiendo el por qué.

La única explicación que se me ocurre es el fantasma de “las dos Españas”, del voto cautivo, no seré yo quien niegue al ciudadano que vote a quien quiera, pero pienso que a veces lo hace obcecado, que vota con anteojeras, quizá porque el voto más movilizado sea el más radical, de gente demasiado joven (tendente a Podemos, o como mucho al PSOE) o demasiado mayor (al PP), y el voto de gente trabajadora de mediana edad, de mente abierta, de gente entre 25 y 40 años, productiva, que combina la ilusión y la energía de la juventud con la experiencia y el buen juicio de la fase adulta, no se hace notar. No será políticamente correcto decirlo, pero para mí no todos los votos valen lo mismo, hay gente bien informada y gente que ni sabe lo que vota o le meten la papeleta en el sobre.

Y los que me leéis ya sabéis que no escribo para “hacer amigos”, ésa no es mi función, escribo para decir la verdad, o “mi verdad”, aunque duela, con el único fin de ayudar a mi país. Lo demás me importa un carajo. Si en el PP o en el PSOE piensan que tengo algo personal contra ellos, para ellos la “perra gorda”.

Lo que intento es combatir la vieja política por una poderosa razón: Porque ampara actitudes y estructuras políticas corruptas y caducas, excesivamente jerárquicas y poco democráticas, con disciplina de voto y capacidad de autocrítica prácticamente nula, derroche del dinero público, falta de cercanía y empatía con el ciudadano que les paga, etc. y eso en un medio extranjero como USA Hispanic, se puede hacer. Pero en un medio español, dado como meten “la zarpa” los partidos, y con la dependencia económica que los medios tienen de la publicidad, lo dudo mucho.