¿Qué ocurrió en el lugar del discurso de Michelle Obama en Madrid?

Qué ocurrió en el lugar del discurso de Michelle Obama en Madrid

“Dejad que las niñas aprendan” (let girls learn) en el que denuncia que más de 62 millones de niñas en el mundo no tienen acceso a la educación y también abogó por la igualdad de género en los países desarrollados.

El pasado 29 de junio, la primera dama norteamericana, Michelle Obama, su madre, Marian Robinson, y sus hijas, Malía y Sasha, llegaron a España procedentes de una gira por Liberia y Marruecos.  Mucho se ha especulado en la prensa española sobre si la hija mayor de los Obama, Malía, tras su graduación, pasará o no unos meses en España, dentro de un año sabático que suelen tomarse los estudiantes norteamericanos para vivir experiencias en el extranjero, antes de incorporarse a la disciplina de Harvard.

El avión de los Obama aterrizó en la base militar de Torrejón por muchas razones: de seguridad, de logística aérea, para evitar curiosos puesto que se trata de un viaje familiar con cierta privacidad, etc, a diferencia del aura de oficialidad del que va a realizar aquí su marido el próximo día 9 de julio. Aunque sería lógico que el Air Force One aterrice también en Torrejón…

El día 30, en torno a las once de la mañana, Michelle Obama, acompañada por la reina de España Doña Letizia, ofreció un discurso en el espacio cultural “Matadero de Madrid” titulado “dejad que las niñas aprendan” (let girls learn) en el que denuncia que más de 62 millones de niñas en el mundo no tienen acceso a la educación y también abogó por la igualdad de género en los países desarrollados.

No recibí la convocatoria para el acto aunque acudí al lugar con mi acreditación de USA Hispanic, pero debido a las fuertes medidas de seguridad, la lista de asistentes estaba cerrada y no pude asistir, como ya suponía. Aunque estuve a tiempo de vuelta a casa para escuchar el discurso por televisión. La anécdota me recordó vagamente a cuando Obama asistió desde los pasillos a la convención demócrata de Al Gore, en la que ni siquiera fue delegado, y tuvo que verlo por las pantallas de televisión, pero cuatro años después pronunciaría la “Keynote” en la siguiente convención. Nunca hay que desanimarse, hay que ser tenaz y generoso en el esfuerzo, porque la vida da muchas vueltas y todos empezamos “de cero”, algunos  “en negativo”, si se empeñan en ello los que abusan del poder.

Afortunadamente, mi intento por asistir al evento no fue totalmente en vano, porque en mi camino se produjeron algunas anécdotas curiosas por las que me alegro de haberme acercado al lugar y pulsar el ambiente.

En las calles adyacentes al centro cultural estaba visible mucha policía. Como llegué con bastante antelación, decidí entrar en un bar muy cercano a tomar café y matar un poco el tiempo. Buena decisión: El camarero me confesó que estaban algo agobiados por las medidas de seguridad que se estaban tomando en la zona. Mientras tomaba mi café, una especie de James Bond con traje a medida, y un pin redondo cuyo escudo dorado en la solapa no pude distinguir, algo que no se estila en España, pero que es muy normal en USA, desayunaba a mi lado en la barra. Mientras conversaba con el camarero, el tipo acabó su desayuno y subió a la planta de arriba de la cafetería, como inspeccionando el local. Parece blanco y en botella. Debía ser del servicio secreto. Ya le trataban como si fuera de la familia…

Pero las anécdotas no acabaron ahí: Desde la cercana plaza de Legazpi, a la nave número 16 del Matadero donde iba a hablar Michelle, nadie me pidió por el camino que me identificara, sólo algunas voluntarias de la organización a las que saludé me indicaron amablemente el camino que debía que seguir en el complejo hasta llegar a esa nave del centro cultural.

No había cordones de seguridad, nadie me paró ni me cacheó, no había un ambiente opresivo, sino una total normalidad. Sólo me detuve a la entrada de la nave donde estaba el control de acreditaciones, y como no estaba inscrito en la lista, no pude entrar. Hablé con los organizadores, que me trataron con elegancia y lamentaron que no pudiera asistir. Estuvimos cambiando impresiones unos minutos. Pero valió la pena como veis conocer un poco el ambiente…

Michelle Obama fue recibida posteriormente por la reina doña Letizia en Zarzuela, donde conversaron en los jardines de Palacio. Después, la primera dama norteamericana se fue de tapas a la calle doctor Castelo, y sus hijas de compras por la Gran Vía madrileña, momento del que el periodista José Oneto colgó una instantánea en su twitter.

Pero si había ése despliegue policial para Michelle Obama, con grupos de policías y furgonetas antidisturbios por todas partes (aunque no me pidieran identificación)  no me quiero ni imaginar la jaula policial en que se va a convertir todo Madrid cuando llegue el presidente Obama el próximo día 9…. Máxime cuando la comitiva presidencial se desplace previsiblemente por las grandes arterias de la ciudad, porque seguramente Obama se dará un baño de masas. Esto no ha hecho más que empezar…