EL SUICIDIO DEL SISTEMA

EL SUICIDIO DEL SISTEMA 

“Este sistema se auto-destruirá en 3,2,1….”, ya hablando en serio, considero que hay al menos tres posibles causas principales para el suicidio del sistema tal y como hoy lo conocemos :

1º-  El suicidio económico del capitalismo a través de un neoliberalismo insostenible en el tiempo y que se devore a sí mismo, cada vez estamos más cerca de ello porque el sistema cada vez depende más del dinero, no se admiten otras fuentes de valor y la mayoría de la sociedad parece estar conforme con ello, voluntaria o involuntariamente. Un nuevo exceso de confianza del propio sistema puede provocar que muera de éxito.

2º-  El suicidio biológico a través del transhumanismo, si empezamos a incorporar tecnología al cuerpo humano con el paso del tiempo correremos el riesgo de convertirnos en androides y perder el control sobre nosotros mismos. Esto no es ciencia ficción, ya hay un danés que tiene su cerebro conectado a internet tras implantársele una antena interna, y hay una empresa en Suecia que decidió implantar un microchip en la mano de sus trabajadores. Esto ya existe, y con el paso del tiempo el problema se agravará. Ya verán como si no nos oponemos a éso desde el principio, dentro de varias décadas, se nos irá de las manos, y éso no es cuestión de ser grandes visionarios, sino de saber proyectarnos mínimamente hacia el futuro.

3º-  El suicidio medioambiental, si no frenamos el cambio climático – o crisis climática- como prefiere llamarle el propio Al Gore, que sería un factor humano, o bien por un factor externo, como que un posible cometa, meteorito o asteriode que colisionaran contra la Tierra, para tratar de evitarlo, la Nasa y otros organismos espaciales tendrían que invertir más en investigación para destruírlos o desviarlos de su trayectoria. No creo que exista peligro de invasión violenta por parte de otra civilización que llegue hasta este planeta porque si llegan hasta aquí es porque cuentan con tecnología para colonizar  muchos otros planetas con tantos recursos como este, planetas cercanos que, a pesar de nuestros escasos recursos, hemos localizado ya.

El posible suicido económico es el que, por ahora, está más presente en nuestras vidas. El ciudadano liberal, preferentemente de perfil jóven, urbano, con estudios superiores y amante de las nuevas tecnologías no es crítico con el liberalismo, rinde culto al dinero, a la ultra competitividad y al neocapitalismo, y acepta incondicionalmente participar en cualquier iniciativa innovadora que ahorre gastos en recursos humanos a las organizaciones, poniendo en peligro sus propios puestos de trabajo cuando aún nos hay nuevos empleos que sustituyan a las actuales tareas. Y lo hacen sólo porque las empresas se lo saben vender como lo “cool”, lo “moderno” y lo que “está (tecnológicamente) a la última”.

Ejemplos hay muchos. En los supermercados se habla ya de eliminar a los cajeros/as y que seamos nosotros los que pasemos los productos por el escáner. Lo mismo ocurre con la gestión de nuestros activos a través de la banca electrónica, o el pago de productos a través de móviles, con el riesgo de que compren productos por nosotros si nos quitan el móvil, o peor, si nos lo piratean, que ya perfectamente posible, la futura desaparición del dinero en efectivo…. Los que me leéis habitualmente recordaréis que siempre insisto en eso que llamo “la perdida de derechos del individuo o consumidor sobre las empresas y entidades”.

A este tipo de ejemplos me refiero, y se multiplicarán exponencialmente en los próximos años hasta invadir todos los aspectos de nuestra vida, lo que significa que las personas mayores, discapacitadas o con pocas habilidades digitales queden literalmente fuera del sistema. Hay gente muy brillante para comunicar y sin embargo muy torpe para las nuevas tecnologías, o al revés, no hablamos necesariamente de marginados sociales. Cada persona destaca en un ámbito de inteligencia diferente, por éso los test de inteligencia globales a menudo no funcionan. Pensemos libremente, hagamos un mundo para todos, y si un sistema peca de insolidario, denunciémoslo.

Es evidente que el comunismo no ha funcionado y que lo más justo es la meritocracia a la americana y la economía de mercado, pero en su versión “light”, como la que protagonizó el boom económico de los años 80 en países como España, sin embargo, si llevamos el progreso tecnológico y las ansias de consumo rápidamente al extremo, como estamos haciendo actualmente, el sistema tiende a descontrolarse, como pasó en 2007 con Lehman Brothers, no vale desregularlo todo a lo loco, tiene que haber unas reglas del juego sensatas que hagan que el sistema sea sostenible. Si otra crisis como ésa vuelve a ocurrir, no sé si el sistema podrá regenerarse, porque las crisis más graves pueden ser como las enfermedades y tener un efecto acumulativo sobre la salud del sistema.

Insisto en mi visión de la economía manifestada en otras ocasiones : Para que los ricos puedan enriquecerse y crear nuevos empleos, para que haya nuevos contribuyentes y cotizantes para las pensiones, es necesario que la clase media y la clase baja tengan dinero en el bolsillo para consumir y acceso universal a unos servicios públicos que les permitan subsistir, pienso que la economía depende de que el dinero, que es como “la sangre” del sistema, circule por todo el circuíto económico a través del consumo de las familias, de ahí que intentos como el de Trump de hacer económicamente imposible el acceso a la sanidad a la clase media – baja, especialmente cuando la persona tiene enfermedades preexistentes, sea también, además de un suicidio económico, un suicidio biológico (por no llamarlo otra cosa).

Si consigo que una parte de vosotros intuyáis que este sistema tan aparentemente “perfecto” en el fondo hace aguas por todas partes, que no hay que dinamitarlo, pero sí reformarlo y humanizarlo, porque si no, su supervivencia corre peligro, me doy por satisfecho, veo lo que está pasando y no cuesta trabajo llegar a conclusiones… sólo hay que atreverse a decirlo aún a costa de pisar algunos callos, y en éso podéis contar conmigo. No hay que pasar por la vida “de puntillas”, todos deberíamos crear conciencia en la gente para que las cosas cambien a mejor, y no a peor, aunque las grandes transformaciones no son nunca obra de una sola persona, pero si podemos ayudar a arrojar un poco de luz para que los que mandan tomen decisiones un poquito más sensatas y humanamente sostenibles, ya sería un logro.