THE SILLY OF WALL STREET

THE SILLY OF WALL STREET

The Silly of Wall Street, Idiot in Chief, Wall Man, o… como le llama Krugman : “tuitero en Jefe” o “el hombre de los aranceles”. Se acaban los calificativos para Trump, el hombre que pasará a la historia por banalizar una institución como la Casa Blanca y la presidencia de USA. Pase lo que pase a partir de ahora, el daño para la reputación de la primera potencia mundial, para el país que debería liderar el mundo, ya está hecho.

Trump ha cumplido su desafío al Congreso de provocar un shutdown (cierre administrativo del Gobierno) si no se dotaba presupuestariamente la construcción de “su” muro con México, que parece considerar poco menos que una cuestión de honor y Wall Street, lógicamente, se ha desplomado, arrastrando en su caída, por ejemplo, al Ibex 35 español. Si la economía americana ya se estaba desacelerando y dando síntomas de fatiga, este pulso al Congreso y plantearse destituír al presidente de la Reserva Federal empeora aún más las cosas.   

Como dice Krugman en su último artículo, “la explicación al cambio radical de la derecha en cuanto a la política monetaria es la misma que la de su cambio radical en cuanto a los déficits, es decir, los republicanos quieren dolor y sufrimiento cuando hay un presidente demócrata, y una fiesta continua cuando uno de los suyos ocupa la Casa Blanca”, los republicanos sacrifican la política económica para beneficiarse políticamente.

Además de intentar financiar algo tan caro y tan injusto como el muro con México, Trump ha intentado negar un derecho humano como el asilo a los inmigrantes sin papeles, los mismos que se han encargado de cuidar su casa y de construír sus torres. El mismo hipócrita en Jefe del “America First” que fabrica sus corbatas en China. Pero la Corte Suprema -a pesar de tener mayoría conservadora- impide que Trump pueda poner en marcha su orden de impedir que los inmigrantes puedan pedir asilo si entran ilegalmente en EEUU. Le recuerda a Trump que el Congreso puede cambiar la ley pero no por su cuenta el presidente, informa José Ángel Abad en twitter.

Trump planea que las tropas norteamericanas abandonen Siria a su suerte y la conviertan en un nuevo Estado fallido como Libia. No contento con éso, planea recortar a la mitad la presencia militar en Afganistán. Si Trump decide que USA deje de ser la “policía del mundo” otros países mucho menos “recomendables”, como Rusia y China, estarán encantados de ocupar ésa posición de liderazgo. Pero a Trump parece darle igual, ni siquiera se ha dignado, a diferencia de todos los últimos presidentes, a visitar a sus tropas en el exterior. Aparte de dar una mala imagen de su país, la no presencia de tropas podría tener efectos desastrosos para el equilibrio geoestratégico mundial.

Trump es un analfabeto político. Retira las tropas de Siria mientras el Pentágono advierte que están lejos de haber estabilizado la zona, aunque no le replican porque saben que es perder el tiempo. Republicanos como Marco Rubio también han expresado su malestar. Así, Trump deja desprotegidos ante Turquia a enemigos de Estado Islámico como los kurdos, a los que los turcos ya han amenazado con atacar.

Trump es un político reactivo, no toma decisiones en base a argumentos racionales, y éso es un peligro para el mundo. Puesto que el impeachment es un procedimiento político, no legal, ya se han producido suficientes escándalos para abrirle uno. No sabemos si tarde o temprano, de forma “pactada” o no, deberá abandonar el cargo. El problema es que Pence es igual de malo que él, pero, por desgracia, mucho más eficaz a la hora de aplicar políticas anti sociales, así que quizá sea mejor esperar a derrotarle en las presidenciales y acabar con el problema de raíz. Si Wall Street entra definitivamente en una mala dinámica y la desaceleración económica se agrava y comienzan los síntomas de recesión, -ya saben que “cuando la economía va mal, los americanos votan demócrata”,- seguramante el “showman” de la Casa Blanca dejará de ocupar el Despacho Oval y no repetiría mandato, algo muy inusual en la historia de los presidentes norteamericanos.

Por su parte, el equipo de Barack Obama ha anunciado a los seguidores demócratas que, superadas las limitaciones electorales que les oprimían, ahora es más factible conseguir avances el año que viene en materia de redistribución de distritos, cobertura sanitaria, cambio climático o control de armas, y hace algunas semanas escuchamos que Trump se planteaba llegar a acuerdos legislativos con los demócratas a cambio de que no le abran comisiones de investigación sobre sus escándalos. Claro, la propuesta de Trump de mezclar la justicia con la política es atentar contra la separación de poderes y la democracia, así que no lo veo como algo factible. Para empezar, con un shutdown y con Wall Street en caída libre, como dice el refrán español : “el horno no está para bollos”…